miércoles, 20 de noviembre de 2013

A LOS DE ARRIBA SOLO LES BRILLA LA SUELA

Hay una movida importante para que vuelvan los partidos tradicionales al gobierno de Uruguay.

Gente... piense un poco...

Fíjese quien le cuenta las cosas y no haga caso al que usted quiere parecerse, por que ese que le dice cosas ahora, que se llena la boca hablando de igualdades e injusticias económicas, no tiene ganas de repartir nada con usted. Por algo está lleno de guita y usted trabaja como un burro tirándole del carro.

Mujica solo dice que no se vuelva loco con dos trabajos (multiempleo) por que aunque junte y junte vintenes eso no le llena el alma... no se descarne el lomo trabajando, deje un poco de tiempo para disfrutar lo poco que tiene. Y si, el viejo es anticapitalista ¿alguna novedad? No se trata del mínimo esfuerzo, se trata de que mañana puede pelarse como un ajo y para que quiere acumular cosas si no tiene tiempo para disfrutarlas... es solo un consejo, no es una ley. Además, el trabajador no tiene dos trabajos para ahorrar, tiene dos trabajos por que no le da un sueldo solo para subsistir, de eso habla el Presidente.

No sea nabo y profundice en función de la realidad de los de abajo, que son lo mas cercano que tiene. A los de arriba solo le brilla la suela.

viernes, 1 de junio de 2012

LA OPINIÓN HACE RUIDO: El anarquismo de las social networks


Para un lado o para otro, la opinión de la gente común hace ruido. Se ha vuelto una molestia tanto para los gobernantes como para las Élites, o en su resumen: para los que tienen el poder en sus manos.
Un ejemplo claro de esta molestia, es ver como una comunicadora con la voz quebrada destina minutos de su programa para contestar una carta abierta que un hombre común escribió por sentirse molesto con las declaraciones y la intencionalidad discriminatoria de algunos comentarios de la conductora (cosa que no voy a analizar dada la subjetividad de lo que Emiliano plantea).

La mujer se despachó sobre el tema, indignada por el hecho. Colocada en un lugar de victima, con rabia y abalada por un canal de televisión, por un programa y por sus palabras hacia el público. Sentando en el banquillo de acusados a un NADIE que se atrevió a ir contra sus valores y su lugar en la opinión pública. Obviamente sin dar espacio a un ida y vuelta de ideas, no se trataba de una conversación o una forma de aclarar las cosas, sino de un monólogo ante un agravio – ella ya sabía que tenía la razón y el micrófono. Pero hay algo raro ¿ ella si puede sentirse agraviada, molesta y tocada en su moral por los comentarios de la carta y hacerlo público, pero el sujeto en cuestión no tiene ninguna razón para haberse sentido ofendido por las palabras de ella? ¿En que grado social diferente se encuentran estas dos personas en nuestro sistema democrático? Aquí radica el punto que me llama la atención.

Tener la información y pertenecer a los medios se ha transformado en un totalitarismo de un puñado de ciudadanos, que son puestos a dedo, caprichosamente, por sus contactos, por su forma de pensar, por su apariencia o por su condición social y en algunos casos por su intelecto – tendencia que cada vez está menos usada para la selección de quienes manejan la información. Además esta el sentimiento “aspiracional” generado, que hace que todos queramos tener lo que solo unos pocos, esto le da una potestad casi divina a las Divas y Divos de la televisión.
Es fundamental que como espectadores de todo el sistema mediático privado, entendamos que no dejan de ser individuos como el resto de los mortales, que como tales tienen incapacidades y perspectivas sumamente parciales del mundo. Es más, su aparente majestuosidad esta dada por su exposición y el aval que el resto le otorgamos o no para estar ahí. De hecho, aunque les pese, no fueron elegidos democráticamente para ser quienes nos abran la cabeza al mundo, nos llenen de noticias, nos cuestionen, se hagan eco de opiniones o digan lo que se les ocurra. Pero ese grupo selecto, se ha convertido en intocable y autoproclamado invisiblemente y consentido por todos nosotros como dueños de verdades y garantías sobre la palabra y la imagen.

Pero a alguien se le ocurrió abrir el juego, poner en manos de todos herramientas en donde decir públicamente lo que tengamos ganas. Sociedades virtuales en las que los individuos exponen como en la vida real lo que quieran, con las ataduras y máscaras que utilizan en las calles. Interactuar con gente conocida, amigos, familiares, compañeros de trabajo o simplemente contactos – los cuatro grados de separación en su mas pura esencia. Aunque no creo que se nos regaló esta especie de ágora con un propósito altruista y emancipador. Claro está que un puñado vio la ventaja de la utilidad de la cooperación, con un fin impuesto y regulado por unos pocos, la agrupación del hombre en las redes sociales puede otorgar ingresos en función a los intereses particulares de unos pocos.
Y el juego se agranda cuando podemos tener FOLOWERS, seguidores o fans que quizás ni siquiera conozcamos, igual que los “iluminados” ahora cualquier persona por la razón que sea puede tener quien siga sus acciones virtuales –igual de virtuales que la vida privada o ideas que los exponentes de los medios nos dejan ver pero no alcanzar. Ese sentimiento al que ya nos han acostumbrado y socializado se hace público, entonces si alguien dice algo que nos interesa, profundo o frívolo, con contenido o simplemente lúdico, podemos hacernos parte de esa opinión, de una idea o de una visión. También “libres” podemos expresar nuestro descontento o profundizar, y la censura dependerá de lo público. Si fuimos invitados o no para discutir sobre lo que el otro está planteando, y si nos bloquean difícilmente eliminaremos al interlocutor. Simplemente le haremos saber nuestro descontento, o sumisamente entenderemos que nos metimos donde nadie nos llamó.

Estas redes sociales, han comenzado a repartir un poder. Lo que antes pertenecía solamente a un círculo selecto, puesto ahí de forma consiente y medida. Ahora comienza a generalizarse, y los que antes solo podían opinar en su casa, en sus grupos y en una sociedad silenciada por la no exposición, pueden llegar con solo un enter, con un solo click, con la publicación de un texto o un comentario de 140 caracteres al infinito de personas que en ese momento esté conectado. Como un reguero de pólvora, puede hacerse cada vez mas público un concepto, una idea, una opinión de cantina, llegar en pocos segundos a la vista de muchos y los medios pierden parte de su poder privilegiado o incluso levantar esa idea y publicarla en un medio formal. En un país como el nuestro, en el que los grados de separación parecen ser menos, en el que solo hay que llegar a tres millones de personas para estar en boca de todos, es un peligro inminente. Comienza una puja entre tiranos implacables y esclavos dóciles - según sea la clase a que pertenezcamos.

El peligro inminente para la Élite de turno, es que sin darse cuenta, el grupo de marginados dejados de lado, que solo es visto como consumidores y proveedores de bienestar para ellos, se ha vuelto un gran número de seres vivos. Que por una don natural, están sujetos casi de una forma inconsciente a la supervivencia, que tienden a luchar por sus intereses individuales, pero al darse cuenta que pertenecen aun grupo, que ese interés personal es común a la manada, comienzan a solidarizares, asociarse a cooperar y a luchar contra los factores externos que limitan o coartan su desarrollo o la posesión del bienestar que esta en manos de unos pocos. Se nos ha dado una herramienta masificadora, que tiene innumerables propósitos comerciales, pero que a democratizado una nueva forma de anarquía viral. Entendiendo la anarquía como un sentimiento de organización común, que se opone a la opresión del poder en manos de unos pocos representantes tiranos, y bajo lo fundamentos de libertad, igualdad y solidaridad. Que aunque se traten en ocasiones de temas pasajeros, frívolos o poco intelectualizados ,son lo que son, temas que a la masa les interesa expresar.

Es que el "estar en los medios" el pertenecer a esa selección social, se ha vuelto un punto fundamental para la mejora en la calidad de la vida individual. Ser famoso, ser conocido, entrar gratis a un lugar, acceder al V.I.P., ha sido impuesto como un valor de cambio por parte de ellos mismos. Entonces hacer escuchar nuestra voz, la capacidad de acceder a escribir un comentario, o clickear en la manito de "me gusta", es tener voz, de algún modo entonces se le ha dado al oprimido la posibilidad de oprimir un botón, de hablar,  expresarse y de unos 15 segundo de fama. Y ese conjunto de voces, cuanto mas bocas estén en juego, pasa a ser un voto.

Los individuos que han logrando conquistar una ventaja tratan de asegurarla y aumentarla y esperan obtener un privilegio, por otro lado están los que se rebelan y tratan de sacudir el yugo.
Los primeros entran en un estado histérico con el fin de silenciar a la masa que intenta tener un lugar en de opinión. Lo que los elegidos gozaban exclusivamente ahora se desvirtúa y deja de ser clasista. ¿Cómo un muchachito va a venir a opinar de mi? En el caso de la comunicadora, no pudo llamar a la persona que había osado incurrir en tales menesteres de SEÑOR, y partiendo de que se trata de una Señora que no puede decir vagina en un medio de comunicación, es muy fácil leer entre líneas. Ella quería decir PENDEJO en lugar de muchachito. El joven - en todo caso – la expuso ante la sociedad, su carta llegó a un medio consagrado y respetado, paso claramente a tener un peso social. Dos mil personas comunes se hicieron eco de sus palabras, y ese es un riesgo que ninguna persona mediática puede dejar pasar. Que de la nada sea puesto en un lugar de opinión un nadie y además que se vea públicamente el hecho de que no es el único que piensa así. ¿Pero ser una figura pública no trae emparentado estar expuesto a lo que la gente piense?¿por qué sirve que esa masa no identificada vote sobre las sondeos que realizan en su programa pero no que vote si lo que dice o no dice es un mamarracho?

Es que parte del juego de esta Elite que se rige bajo sus intereses económicos y egocéntricos, es crear formas mentirosas de inclusión, como los casanoticias o las votaciones telefónicas sobre dos puntos que ellos mismos dan como opciones. Entonces generan una relación, un lugar exclusivo para el pueblo, que en realidad está regido por sus propios mandatos y leyes.

Esta comunicadora o moderadora de programa de panel, no se sintió en el deber de pedirle perdón a nadie.

"En el estado actual de la sociedad, donde la gran mayoría de los hombres, corrida por la miseria y embrutecida por la superstición, gime en la mas honda abyección, los destinos humanos dependen de la acción de un número relativamente poco considerable de los individuos"

Decir que “no tengo que pedir perdón por no haber nacido en un barrio marginal” o por pertenecer a una clase social, o por haber obtenido cierta educación, es no hacerse cargo de que pertenecemos a un mundo sumido en una desigualdad profunda. Lamentablemente, creo que sí tenemos que “pedir perdón” todos los que hemos accedido a ciertos beneficios que la gran mayoría no tiene en esta sociedad, sea por la razón que sea, la hemos obtenido en un sistema que ofrece esas garantías o privilegios en función a la desigualdad y el desamparo de muchos individuos oprimidos. Creo que moralmente es necesario y obligatorio que pidamos perdón, o si se quiere formular de otra manera, comenzar a ser consientes de esa realidad.